Es un enfoque de la medicina y la cirugía ortopédica que busca proteger, reparar o restaurar una articulación dañada (como la rodilla, la cadera o el hombro) utilizando la propia anatomía del paciente, con el objetivo principal de evitar o retrasar al máximo la colocación de una prótesis artificial.
En lugar de esperar a que una articulación se destruya por completo para reemplazarla, este enfoque interviene de manera temprana. Se aplica especialmente en pacientes jóvenes o activos que sufren de desgaste inicial, lesiones de cartílago o problemas estructurales.


Las prótesis artificiales son excelentes y cambian vidas, pero tienen una vida útil limitada (generalmente entre 15 y 25 años). Si se le coloca una prótesis a una persona de 40 años, es muy probable que en el futuro necesite una cirugía de revisión (cambiar la prótesis vieja por una nueva), lo cual es un procedimiento mucho más complejo y con mayores riesgos.
La premisa de la preservación articular es simple: Ningún material artificial supera las propiedades mecánicas y biológicas de tu propio hueso y cartílago sanos. Salvar la articulación original mantiene una movilidad mucho más natural.
Consiste en detectar qué está fallando en la articulación y corregirlo mecánicamente o repararlo biológicamente antes de que el desgaste sea total.
Muchas veces el cartílago se desgasta porque los huesos no están perfectamente alineados, lo que hace que una sola zona soporte todo el peso del cuerpo.
Osteotomía: Si el paciente tiene las piernas arqueadas (lo que destruye la parte interna de la rodilla), el cirujano realiza un corte preciso en el hueso (tibia o fémur) para abrir un pequeño espacio, corregir el ángulo y fijarlo con una placa. Esto desplaza el peso hacia el lado sano que aún tiene cartílago.
Si la estructura de la articulación está desalineada o rota, se repara mediante artroscopia (cirugía con cámaras e instrumentos diminutos):
Salvar los amortiguadores: En la rodilla se reparan o cosen los meniscos rotos. En la cadera o el hombro, se vuelve a fijar el labrum (un anillo de cartílago que estabiliza la articulación). Si se quitan estas piezas, el hueso empieza a chocar con hueso.
Tratamiento del choque femoral (en cadera): A veces, el fémur o la pelvis tienen pequeñas deformidades de nacimiento que chocan entre sí al mover la pierna. El cirujano "lima" ese exceso de hueso para que la cadera vuelva a rotar suavemente sin romper el cartílago.
El cartílago no tiene sangre, por lo que no se cura solo. La preservación utiliza tecnología médica para regenerarlo o reemplazar parches dañados:
Microfracturas: Se realizan diminutos orificios en el hueso expuesto. Esto hace que sangre y libere células de la médula ósea que forman una nueva capa cicatrizal similar al cartílago.
Trasplante autólogo de condrocitos (MACI): Se toman células de cartílago sano del propio paciente, se cultivan y multiplican en un laboratorio durante unas semanas, y luego se implantan como un "parche" en la zona lesionada.
Mega-parches (Aloinjerto osteocondral): Si el defecto es grande, se utiliza un bloque cilíndrico de cartílago y hueso sano de un donante fallecido para rellenar exactamente el "hueco" que dejó la lesión.
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